Hay ideas que muchas
mujeres repetimos tanto,
que terminamos viviéndolas
como si fueran verdad.
La mentira que más
puede estancarte.
Es pensar que ya no puedes
bajar tallas de pantalón solo
por tener lipedema.
Y sin darte cuenta,
empiezas a comer como
si tu alimentación ya no
pudiera hacer diferencia.
Como si comer saludable
solo fuera para cuidarte,
y no también para ayudarte
a reducir medidas.

Y sí, claro.
La salud es lo más importante.
Pero seamos honestas.
Muy en el fondo, muchas también queremos bajar un par de tallas.
Y como siempre les digo:
desear que la ropa te quede mejor
no es una falta de amor propio,
ni tienes que sentir culpa
por querer verte mejor
en el espejo.